Según los historiadores, los Sanfermines de Pamplona surgieron de la conjunción de tres fiestas distintas: las de carácter religioso en honor a San Fermín y que se celebraban desde tiempo inmemorial, las ferias comerciales organizadas a partir del siglo XIV, y las taurinas que se ceñían a la celebración de corridas de toros, también desde el siglo XIV.

Hoy en día, desde que el día 6 de julio, día en que se lanza el Chupinazo (cohete) desde el balcón del ayuntamiento marcando el inicio de las fiestas, hasta que el día 14, cuando los jóvenes cantan la canción de despedida “Pobre de mí”, las calles de Pamplona son una fiesta continuada.

El blanco y el rojo son los colores predominantes durante las fiestas, todo el mundo, grandes y pequeños, se visten de blanco y se colocan un pañuelico rojo al cuello y una faja roja a la cintura.

La parte más famosa de las fiestas son sin duda los encierros, que consiste en una carrera de unos 800 metros delante de los toros y que culmina en la plaza de toros.

Cada día, minutos antes de las ocho de la mañana los corredores, portando un periódico enrollado con el que "llevarán" al toro durante la carrera, se dirigen al Santo. Los mozos levantan sus periódicos enrollados y cantan frente a la imagen del Santo lo siguiente:

“A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro y dándonos su bendición".

Al terminar se corean los gritos ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!

A las ocho en punto se lanza un cohete y se abren las puertas del corral para que salgan los astados.

La corrida de toros es otro acontecimiento popular, el ambiente es festivo y las diferentes peñas ponen color y ambiente con sus charangas y desfiles.

Aunque el encierro y la corrida de toros son los elementos más conocidos estos días, hay muchas otras actividades como es el caso de la procesión del día 7 de julio, solemnidad de San Fermín, acto que convoca a mucha gente de la ciudad.

Además, todos los días sale la comparsa de gigantes y cabezudos (tradición nacida en Pamplona que se ha extendido a otros puntos de España), junto con los kilikis, que atraen a numerosas familias con niños.

La música juega un papel importante en los sanfermines: desde las dianas de "La Pamplonesa" hasta los pasodobles en las corridas de toros, el ambiente musical es dominante.

A las 23 horas los visitantes se preparan para presenciar la quema de la correspondiente colección pirotécnica, de media hora larga de duración.

Es tan espectacular todo lo que sucede estos días que no resulta extraño que el genial Ernest Hemingway se enamorara de los Sanfermines y decidiera ser un asiduo asistente.

El gran escritor americano fue un heraldo universal de las fiestas de Pamplona. Su contribución fue decisiva para que unos festejos domésticos, apenas conocidos fuera de España, se convirtiesen en una de las citas festivas más famosas del mundo y centro de atracción desde entonces de miles y miles de turistas extranjeros, muchos de ellos seducidos por la pluma del autor de Fiesta.