列位看官:你道此书从何而来?
说起根由虽近荒唐,细按则深有趣味。
……
一日,俄见一僧一道远远而来。
二仙师坐于石边,先是说些云山雾海神仙玄幻之事,后便说到红尘中荣华富贵。
此石听了,不觉也想要到人间去享一享这荣华富贵。
二仙师齐憨笑道:“善哉,善哉!那红尘中有却有些乐事,但不能永远依恃,瞬息间则又乐极悲生,人非物换,究竟是到头一梦,万境归空,倒不如不去的好。”
这石凡心已炽,乃复苦求再四。
二仙知不可强制,那僧便念咒书符,大展幻术,将一块大石登时变成一块鲜明莹洁的美玉,且又缩成扇坠大小的可佩可拿。
那僧托于掌上,笑道:“形体倒也是个宝物了!还只没有实在的好处,须得再镌上数字,使人一见便知是奇物方妙。然后携你到那花柳繁华地,温柔富贵乡去安身乐业。”
说着,便袖了这石,同那道人飘然而去。
又不知过了几世几劫,因有个空空道人从这大荒山无稽崖青埂峰下经过,忽见一大块石上字迹分明,编述历历。
后面又有一首偈云:
无材可去补苍天,枉入红尘若许年。
此系身前身后事,倩谁记去作奇传?


¿Saben ustedes, dignos lectores, cómo nació este libro?
La respuesta les parecerá fantástica, pero sopesada con ciudado puede resultarles de gran interés.
Cierto día, (la Roca) vio venir a lo lejos a dos monjes, un budista y otro taoísta.
Los dos se sentaron al lado de la Roca (a converser.) hablaron primero de montañas entre nubes, mares de bruma, dioses e ilusiones taoístas; luego, de las glorias y riquezas de los hombres.
Al oír su conversación la Roca se turbó con el profundo deseo de conocer ese mundo de los hombres y disfrutar ella también del placer y la felicidad.
El bonzo y el taoísta sonrieron:¡Bueno, bueno! Es cierto que en el mundo de los hombres existen alegrías; sin embargo, no son eternas. Además en un abrir y cerrar de ojos nace del placer la tristeza. Las personas y las cosas desaparecerán un día convirtiéndose en un sueño e ingresando en el vacío. Así pues, no ir allí sería más prudente por tu parte.
Pero la Roca estaba decidida y continuó con sus ruegos.
Como ambos inmortales sabían que sería imposible convencerla, el bonzo recitó las fórmulas de encantamiento y puso en práctica toda su magia de modo que redujo la roca gigante a un simple trozo de jade no más grande que un colgante de abanico y poniéndolo sobre la palma de su mano le dijo sonriendo:—Tienes la apariencia de un objeto precioso, pero todavía careces de auténtico valor. Te grabaré encima algunos caracteres para que la gente perciba de un simple vistazo que eres algo especial; entonces podremos llevarte a un lugar donde abunden las flores y los sauces, a un hogar de placer y de lujo donde te puedas establecer cómodamente.
Dicho lo cual se guardó la Roca en la manga y se fue con el taoísta.
Pasadas quién sabe cuántas generaciones o ciclos de destrucción y renovación, otro taoísta conocido como el Reverendo Vanidad de Vanidades llegó hasta la Montaña de la Inmensa Soledad, el Acantilado de lo Insondable y el pie del Pico de la Cresta Azul. Sus ojos se detuvieron sobre la antigua inscripción, todavía discernible, de una enorme roca.
Detrás había un poema budista:
Indigno de ser parte del cielo,
¡tantos años en vano pasé en la tierra…!
Aquí se narra mi vida en los dos mundos,
¿a quién pediré que la divulgue?